Trabajar de mercenario no es fácil, pero cuando ganas popularidad entre los nobles, eso, oh amigo, eso te facilita la vida, a tal punto que tengo el privilegio de elegir que trabajo quiero hacer, ahora, me encuentro en una imponente fortaleza ingeniosamente llamada... la fortaleza... si, no se lo pensaron mucho. No hay mucho que hacer, simplemente reforzar alguna que otra brecha en la estructura o organizar a las hombres a mi mando. A si, soy Sverd por cierto, aunque ese es más mi apodo que mi verdadero nombre, ¿qué que significa?, bueno, ahí tienes algo en lo que mantenerte ocupado en este aburrido lugar.
A si, se me olvidaba, estamos bajo asedio.
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