Nacido de un relato corto empiezo a transcribir historias vividas y aquellas que me hubiera gustado vivir en carne propia. Al igual que un ángel evitando un accidente, quizás no lo vea nunca, pero, el folio está conmigo siempre.
Siendo cama para mis parpados caídos. Toalla para cuando abro el paraguas del llanto, y espejo cuando necesito verme sobre el papel manchado.
Hay oraciones que marchan, que buscan narrar historias caminando de la mano de lo que alguna vez fue, pero como quien esconde polvo bajo las alfombras, no todos los caminos sé que dicen la verdad...
Esta carta nació del miedo. De tomar horas ocupadas por los compromisos diarios y apuñalarlos con problemas personales que carcomen cualquier ápice de tranquilidad.
All Rights Reserved