Kōriya Himura era el tipo de persona que destacaba incluso cuando intentaba pasar desapercibido. Su cabello blanco como la nieve caía en mechones desordenados alrededor de un rostro afilado y elegante, mientras que sus ojos azules recordaban al hielo más puro de una noche invernal. A primera vista transmitía una calma casi serena, pero bastaban unos minutos en su compañía para comprender que aquella tranquilidad ocultaba un temperamento difícil de ignorar.
Seguro de sí mismo hasta el punto de parecer arrogante para algunos, Kōriya nunca tuvo la costumbre de endulzar sus palabras. Su lengua afilada y su honestidad brutal le habían ganado tantos admiradores como enemigos. No era alguien que buscara conflictos, pero tampoco era de los que daban un paso atrás cuando estos aparecían. Si veía una injusticia, intervenía. Si alguien intentaba intimidarlo, respondía. Y si alguien cruzaba ciertos límites, descubría rápidamente por qué era una mala idea provocar al heredero de la familia Himura.
Portador del Quirk Aurora Domination, Kōriya puede generar y controlar hielo de una pureza excepcional, moldeándolo a voluntad como si fuera una extensión natural de su propio cuerpo. Sin embargo, lo que realmente lo distingue es la capacidad de invocar una aurora multicolor que danza a su alrededor como un velo viviente. Hermosa a la vista, pero letal para cualquiera que quede atrapado bajo su resplandor helado.
Muchos lo describen como una tormenta invernal: hermoso desde la distancia, implacable cuando se acerca. Y aunque su presencia suele llenar cualquier habitación con una sensación de frío elegante y refinado, quienes realmente lo conocen saben una verdad mucho más simple.
Kōriya Himura jamás se inclina ante nadie. Ni ante héroes, ni ante villanos, ni siquiera ante aquellos que creen estar por encima del resto. Su orgullo es tan inmenso como los glaciares que crea, y su voluntad tan difícil de quebrar como el hielo que domina.
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