Enrique VIII: Rey robusto e imponente. Rompió con Roma, fundó la Iglesia de Inglaterra y tuvo seis esposas en su obsesión por un heredero varón.
Catalina de Aragón: Primera esposa, culta y digna. Hija de los Reyes Católicos, defendió su matrimonio y el derecho al trono de su hija María hasta el final.
Ana Bolena: Segunda esposa, astuta y carismática. Cambió el destino religioso de Inglaterra, pero su trágico final llegó en la Torre de Londres al no dar un hijo varón.
Jane Seymour: Tercera esposa, tímida y discreta. Considerada la "verdadera esposa" de Enrique por darle su único heredero varón (Eduardo VI), falleciendo tras el parto.
Catalina Parr: Sexta y última esposa. Erudita y protectora de los hijos del rey, tuvo la destreza política para calmar la paranoia de Enrique y sobrevivirle.
María I (María Tudor): Hija de Enrique y Catalina de Aragón. Primera reina por derecho propio; su feroz restauración del catolicismo le valió el apodo de "Bloody Mary".
El ocaso de Versalles
Luis XVI: Rey de buen corazón pero tímido e indeciso. Más aficionado a la mecánica que a la política, afrontó la quiebra de Francia y el fin de la monarquía absoluta.
María Antonieta: Reina consorte de Francia, famosa por su belleza y elegancia extravagante. Símbolo del derroche de Versalles, terminó sus días en la guillotina.
La Corona en el siglo XX
Isabel II: Símbolo máximo de deber y estabilidad. Gobernó más de 70 años, uniendo la monarquía tradicional con la era moderna y digital.
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