Sin rencores
Espero, papá, que estas cartas lleguen algún día a tus manos. Las escribo desde lo más profundo de mi corazón.
Las escribo sin rencor, pero con mucho dolor. Me sentí abandonada desde que tengo memoria, incluso cuando vivíamos bajo el mismo techo. Crecí anhelando tu amor, tu atención y tu presencia, mientras aprendía a convivir con el vacío que dejabas en mí.
Estas cartas no nacen del odio ni el rencor. Nacen de las heridas de una hija que buscó respuestas durante años, de una niña que esperó ser elegida.
Esta es una colección de cartas escritas con lágrimas, recuerdos y verdades que nunca te pude decir. Una despedida, un acto de valentía y, sobre todo, un dolor que nunca pude sanar.
All Rights Reserved