Mackenzie Adhara James era la primera hija de la familia James. Hija perfecta, estudiante perfecta, amiga perfecta. Perfecta en todo.
Pero aun así, 𝑖 𝑛𝑠𝑢𝑓𝑖𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒.
Mackenzie tenía un desperfecto que la hacía menos a ojos de todos. Una imperfección que, para la sociedad de Inglaterra, era imperdonable: no era varón.
No importaba qué tan perfecta fuera, nunca tendría aquello que tanto anhelaba: el poder de dirigir su vida.
Fue en 1978, en su séptimo año en Hogwarts, cuando todo comenzó a cambiar.
¿Quién diría que una simple broma la llevaría a conocer a quien le enseñaría lo que es la libertad?
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