Percy Jackson estaba bastante seguro de que sobrevivir a un Minotauro, descubrir que los dioses griegos eran reales y llegar a un campamento lleno de semidioses era suficiente drama para una sola semana.
Entonces apareció Olivia.
Bueno, técnicamente ya estaba ahí.
El problema era que nadie más podía verla.
Impulsiva, descarada y con una extraña obsesión por meterse en problemas ajenos, Olivia parece ser solo otra consecuencia absurda de la nueva vida de Percy. Hasta que un antiguo anillo, una profecía olvidada y secretos que los dioses preferirían enterrar empiezan a señalarla como una pieza demasiado importante para ignorarla.
Mientras Percy intenta averiguar quién es su padre, sobrevivir a monstruos y lidiar con un mundo que apenas comprende, también tendrá que aprender a convivir con una chica que no conoce el concepto de espacio personal, que opina sobre absolutamente todo y que parece esconder más heridas de las que está dispuesta a admitir.
Pero los dioses observan.
Los titanes esperan.
Y una vieja profecía habla de un viajero y una prisionera capaces de hacer temblar el trono del Olimpo.
El problema es que nadie sabe quiénes son.
Ni siquiera ellos.
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