La academia privada Hyakkaō es una institución decadente, donde el alumnado, herederos de ricos conglomerados y fortunas ascendentes asisten a clases que son meras fachadas. La verdadera razón de ser de Hyakkaō es el poder, el riesgo, el estar por encima de todos y todo a costa de los demás y todo eso se hace mediante las apuestas del dinero de sus papás y mamás sin un ápice de vergüenza. Y a este lugar llegará Aiki Akari, cuyo propio nombre es una fachada también.
Lo que se encuentra Aiki, cuyo verdadero nombre es impronunciable en japonés pero sonaría algo así como Esurahari (Slaahari), no es un colegio de niños ricos. Es un buffet de sensaciones: miedo, placer, angustia, riesgo, adicción, dinero. Y si Slaahari quiere mantenerse eternamente bella y despampante, debe sentirlo todo al máximo, debe acoplarse al involuntario culto a la Sedienta que las hermanas Momobami y los alumnos tienen montado en los pasillos y salas de juego clandestinas de la academia.
Pronto se percatarán que nada es suficiente y que el dolor y el placer pueden llegar a confundirse...
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