Todos en el Edén daban por sentado que Adam se quedará para siempre, sumiso y agradecido... pero el ver a Lilith, su compañera predestinada, acercarse a otro hombre mientras ahora le muestra un profundo desprecio.
Sacó a relucir el verdadero Adam.
Cansado de tanto desprecio, el Primer Hombre empuja las puertas del Edén con sus propias manos, hiriéndose los nudillos, desgarrándose los músculos... y cruza hacia el mundo exterior.
Sin recursos. Sin nadie que lo apoye. Sin nada más que su furia y su determinación explorara una tierra repleta de mounstros, descubriendo lo duro que es el peso de la libertad, rodiandose de sufrimiento, pérdidas y destrucción...
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