"Tú y yo, y un silencio incómodo, no te atrevas a mirarme así. No necesito que me recuerden que tú no sientes lo mismo."
"Mierda"
Generalmente, era muy bueno escondiendo sus verdaderos sentimientos a la multitud. No por nada había desarrollado esa habilidad toda su vida. Al punto de que había construido toda su carrera en el pasado, en base a sus cualidades para el engaño.
Sin embargo... Incluso él podía cometer una equivocación. Y ahora, por culpa de ello, se encontraba en una posición que hubiera preferido evitar a toda costa. Su máscara, que por lo general lo protegía de esas situaciones, se había caído. Solo fue por un momento, unos segundos que dejó su alma totalmente visible, solo ese instante bastó para delatarse a sí mismo.
Para delatar los sentimientos que había desterrado en lo mas profundo de su corazón, y que tal vez se auto engaño durante un tiempo para creer que ya los había superado.
Aunque la realidad fuera otra. Corrió con la vergüenza subiendo por su rostro, tratando de disimularla con las mangas de su vestuario. Sinceramente, agradecía que, debido a la hora de la noche, no hubiera mucha gente deambulando por el barco; hubiera sido muy humillante toparse con alguien cercano a él y que lo viera de esa forma.
Pero... ¿Cómo llegamos a esto? Esa pregunta es fácil de responder. Todo se remonta...
Desde el principio...
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