Cinco corazones para Aria
¿Que pasaría si un día fueras absorvida al mundo de un videojuego y tuvieras que lidiar con cinco hombres obsesivos a menos de un metro de distancia?
Pues aquí estoy, la mujer que tuvo la brillante idea de programar un simulador de citas otome con calificación +21, cargado de giros oscuros y protagonistas que, francamente, no deberían existir en este plano terrenal.
¿El chiste? Estoy atrapada dentro de mi propia creación.
Mi realidad actual se resume en tres problemas fundamentales:
1. Si no logro completar la ruta Harem del videojuego mi cuerpo se desintegrará en pixeles.
2. Tengo un gato con un complejo de oficinista superior como Asistente del Sistema, y en lugar de ayudarme, prefiere sentarse en primera fila para burlarse de mis crisis existenciales.
3. Debo enamorar, o al menos mantener bajo control, a cinco idols que son la personificación del pecado y no saben el significado de espacio personal.
¿La buena noticia? Yo creé cada ruta de este maldito juego. ¿La mala? Mis personajes han decidido empezar a improvisar.
Si alguien me dijera hace un mes que mi mayor preocupación iba a ser no morir bajo la obsesión de cinco hombres y la presión de un gato holográfico qué habla, me hubiera reído en su cara.
Bienvenidos a mi infierno. Pasen, al fondo hay café y mucha tensión acumulada.