𝐍𝐨 𝐌𝐢𝐫𝐞𝐬 𝐌𝐢 𝐑𝐨𝐬𝐭𝐫𝐨
Hace diez años, un incendio destruyó gran parte de la mansión de la familia Jourdain.
Aquella noche, las noticias informaron que el único hijo de la familia había muerto entre las llamas.
El caso apareció en televisión durante semanas. Reportajes, entrevistas, especulaciones.
Después, como siempre ocurre, la gente dejó de hablar del tema.
Lo que nadie sabía era que Louis seguía vivo.
Había sobrevivido al incendio, pero las quemaduras en parte de su rostro hicieron que dejara de salir al exterior. Con el tiempo, dejó de hablar con otras personas. Dejó de aparecer en público. Dejó de existir para todos excepto para sus padres.
Los años pasaron.
Y Louis terminó acostumbrándose a vivir encerrado.
Mientras tanto, Ohyul estaba teniendo una racha terrible.
Se había graduado de la universidad hacía poco, todavía no encontraba trabajo estable y, para empeorar las cosas, acababa de salir de una relación que prefería no recordar.
Por eso, cuando encontró una oferta de empleo en una propiedad alejada de la ciudad, decidió aceptar sin pensarlo demasiado.
La paga era increíble.
El trabajo parecía sencillo.
Y necesitaba alejarse de todo.
Lo único extraño era el puesto.
Niñero.
Ohyul nunca había cuidado niños. No tenía experiencia ni conocimientos especiales sobre el tema. Pero tampoco era algo imposible.
¿Cuán difícil podía ser cuidar a un niño?
La respuesta llegó el día que cruzó las puertas de la enorme mansión.
Porque el niño al que debía cuidar llevaba diez años oficialmente muerto.
⚠️ Esta historia es de mi autoría. No autorizo copias ni adaptaciones.
⚠️ Si te inspira, genial. Si la copias, ya no es tan genial...