Entre la máscara y el monstruo
En las alturas de la Torre Stark, donde los héroes descansan entre batallas y los secretos pesan más que el metal, un nuevo residente llega sin avisar.
Asher Stark -Ash para los que se atreven a acercarse- es el hijo que Tony nunca supo que tenía. Diecisiete años, mirada de quien ya ha visto demasiado y un sarcasmo afilado como escudo. Llega desde las calles de Queens cargando más que una mochila: cicatrices invisibles, un pasado marcado por las sombras de HYDRA y una presencia oscura que lleva años dormida en su interior.
Lo que empieza como un reencuentro torpe entre padre e hijo se convierte en algo mucho más complejo. Ash debe aprender a vivir rodeado de Vengadores, a soportar el apellido que ahora lleva y a convivir con la voz que un día decide despertar dentro de su cabeza. Una voz antigua, hambrienta, sarcástica y peligrosamente leal...
Mientras tanto, Peter Parker -becario, residente de la Torre y héroe nocturno de Queens- observa desde la distancia. Ash no sabe que el chico de las gafas y las sonrisas torpes es el mismo Spider-Man que una vez lo arrancó de la muerte en una azotea lluviosa. Peter que no sabe qué es exactamente lo que hace vibrar su sentido arácnido cada vez que Ash está cerca. Y ninguno de los dos sabe todavía cuánto va a cambiar el otro su vida.
Entre noches de película, discusiones en el laboratorio, desayunos caóticos y un monstruo que comenta cada movimiento desde dentro, Ash y Peter empiezan a orbitar el uno alrededor del otro. Lento. Cauteloso. Inevitable.
Pero en una Torre llena de héroes, los secretos nunca permanecen enterrados para siempre.
Y lo que HYDRA dejó dentro de Ash...
ya no está dispuesto a seguir dormido.
Una historia de familia encontrada, monstruos internos, mentiras piadosas y la lenta, peligrosa atracción entre un chico que carga con demasiada oscuridad y otro que esconde demasiado detrás de una máscara.