El castaño miope observó el libro con creciente horror.
"Un llamado de amor".
Desde hacía semanas aquella novela estaba agotada en todas las librerías mágicas. Los estudiantes la leían en los pasillos, las chicas suspiraban por ella y, por alguna razón incomprensible, los profesores parecían incapaces de confiscarlas todas.
James abrió la primera página.
Al principio creyó que era una broma.
Para el tercer capítulo deseó que lo fuera.
-¿Qué demonios...?
Según el libro, él jamás había estado enamorado de Lily Evans. No, aparentemente todo aquel interés había sido una elaborada fachada para ocultar su pasión prohibida por Sirius Black.
Su mejor amigo.
Su hermano.
El mismo Sirius Black que, de acuerdo con la novela, le dedicaba miradas cargadas de deseo durante los entrenamientos de Quidditch.
James pasó la página.
Error.
Grave error.
Porque el siguiente capítulo relataba con escandaloso detalle una cita romántica que jamás había ocurrido.
-¡¿QUÉ ES ESTO?!
Sirius, sentado a su lado, se atragantó con el jugo de calabaza.
-¡DAME ESO!
Peor aún.
Mucho peor.
Resultaba que Remus también estaba enamorado de Sirius.
Y Peter, según la autora... o autor, estaba atrapado en un desgarrador triángulo amoroso.
-Voy a vomitar -murmuró Remus.
James continuó leyendo con una mezcla de fascinación y terror hasta llegar a la última página.
Y allí encontró al culpable.
Derechos de autor: Severus Snape.
Escritor: Severus Snape.
Ilustrador: Severus Snape.
Hubo un largo silencio.
Luego James pasó la vista hacia una pequeña nota escrita al final.
"El siguiente libro será publicado en unos meses. No se desesperen y recuerden comprar únicamente ejemplares originales."
"Digan no a las copias."
"Con cariño, su querido autor."
-Severus Snape.
James sintió cómo una vena comenzaba a palpitar en su frente.
-Lo voy a matar.
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