Sinopsis
Los trastornos no son una broma o un juego; son consecuencias que se arrastran a través de un trauma y te van consumiendo poco a poco.
«Mucha gente vive diciendo "sé positiva", "el tiempo lo cura todo", o personas ignorantes que repiten: "ellos solo quieren llamar la atención, ¿viste que se quería suicidar? Pobre gente, lo que les gusta es la atención".
Pero para las personas que vivimos con un trauma constante, no es tan sencillo. Estoy harta de escuchar a gente que no sabe lo que uno ha vivido. El autolesionarse no es para llamar la atención, es para calmar un poco el dolor mental y emocional. No quiero lástima, no quiero que me den sermones de cómo vivir; la estoy viviendo como puedo, y mis amigos también. Porque no somos basura, ni anormales, ni locos. Somos personas con problemas que nadie va a entender si no los vive.
Porque aunque los cuatro estamos rotos, nos complementamos. Cada uno tiene su monstruo interior, pero ese monstruo se calma cuando estamos todos juntos. No sé qué nos depare el destino, el universo o Dios... lo único que espero es poder tener paz mental. Porque un final feliz no creo que vaya conmigo, es algo difícil que yo pueda conseguir».
A sus diecisiete años, Cassandra sabe que el dolor es un inquilino permanente. Su único refugio seguro es "El Purgatorio", una casa abandonada donde, junto a Calum, Sofía y West, intenta sobrevivir a las tormentas de su propia mente. Ellos son el "Grupo de los Rotos", cuatro almas fragmentadas que han encontrado en su amistad la única fuerza para no terminar de desmoronarse.
Pero cuando el frágil equilibrio de sus vidas se ve amenazado por fuerzas externas y fantasmas del pasado, Cassie tendrá que enfrentarse a una realidad dispuesta a poner a prueba su resistencia. En un mundo que insiste en aplastarlos, ella tendrá que descubrir qué tan fuerte es realmente la coraza que ha construido.
Y aquí la pregunta es: ¿puede un alma romperse tantas veces y seguir en pie?
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