Regla de oro | Gilberto Mora

Regla de oro | Gilberto Mora

  • WpView
    Reads 3,870
  • WpVote
    Votes 391
  • WpPart
    Parts 12
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Thu, Jul 9, 2026
Con el Mundial encima, la única misión de Alana es mantener a Gil enfocado y lejos del caos de los medios. Parece fácil, pero entre el relajo, las complicidades con sus amigos y las miradas en los pasillos del CAR, mantener la distancia profesional va a ser el verdadero reto. ¿La regla de oro del Míster? Cero distracciones. ¿El problema? Gilberto Mora.
All Rights Reserved
#52
love
WpChevronRight
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • More Than the Game (Brian Gutierrez)
  • 𝗠𝗶𝗻 𝗟𝗶𝗹𝗹𝗲 𝗝𝗮𝗸𝗸𝗲 - Isaac García✿
  • COME BACK; ramón villa
  • choose you !¡ unicornio
  • 𝐋𝐎𝐕𝐄 𝐂𝐇𝐀𝐓; 𝖬𝖾𝗋𝗇𝗎𝖾𝗅
  • 𝐒𝐇𝐀𝐃𝐎𝐖 𝐎𝐅 𝐓𝐈𝐌𝐄 | 𝐌𝐀𝐋𝐀𝐂𝐇𝐈 𝐁𝐀𝐑𝐓𝐎𝐍
  • Á𝒏𝒈𝒆𝒍 - 𝙕𝙚𝙡𝙡
  • El gol secreto - Hormiga Gonzales
  • THE SUMMER WE MET
  • Después De La Tormenta•Armando "La Hormiga" González

Hay personas que llegan a tu vida como una coincidencia... y otras que parecen haber estado escritas desde antes de que supieras leer. Brian Gutiérrez y Emily pertenecían a la segunda categoría. Antes de que existieran los estadios llenos, los flashes de las cámaras o los viajes interminables, hubo dos mamás sentadas en una cafetería universitaria, riéndose de todo y prometiéndose que su amistad duraría para siempre. Nadie imaginó que, con los años, esa amistad también tejería la historia de sus hijos. Brian y Emily crecieron prácticamente juntos: cumpleaños compartidos, tardes interminables jugando en la calle, secretos de infancia y miradas que, aunque inocentes al principio, siempre tuvieron algo especial. Para Emily, Brian siempre fue ese niño que corría detrás del balón como si el mundo desapareciera a su alrededor. Para Brian, Emily era la constante: la voz que lo animaba, la presencia que lo hacía sentir en casa, incluso cuando aún no entendía por qué su ausencia dolía tanto. Pero la vida no suele pedir permiso. El talento de Brian lo llevó lejos. Primero fue un adiós temporal... luego Chicago. Nuevas rutinas, nuevas responsabilidades, una distancia que no solo se midió en kilómetros, sino en silencios. Los mensajes se fueron espaciando, las llamadas se apagaron, y aquello que parecía imposible de romper terminó diluyéndose hasta convertirse en un recuerdo guardado con cuidado. Años después, el destino -caprichoso y preciso- decidió volver a cruzar sus caminos. Emily llegó a Chivas con una cámara colgada al cuello y sueños propios, sin imaginar que entre entrenamientos, uniformes rojiblancos y el sonido del balón golpeando el pasto, se encontraría de frente con el pasado que nunca dejó de latir. Y Brian, ya no el niño, sino el futbolista, jamás pensó que volvería a ver esos ojos que conocían su historia incluso antes de que él mismo la entendiera. Algunas historias no empiezan cuando dos personas se conoce

More details
WpActionLinkContent Guidelines