LIBERI
Kenau ha vivido en constante alerta, desconfiando de las personas a causa del pasado traumático con el que tuvo que crecer.
Las personas que debían cuidarlo fueron quienes más lo destruyeron, y él, sobreviviendo como pudo, recogió cada uno de sus pedazos y aprendió a hacerse fuerte.
Con el miedo constante a ser lastimado de nuevo, construyó muros a su alrededor para evitar que cualquiera pudiera acercarse demasiado.
Pero Elías, con su genuina amabilidad, su apoyo desinteresado y su forma de ver la vida, despertó en Kenau algo que creyó que jamás aprendería a sentir.
Poco a poco, entre la convivencia y los sentimientos que nacen entre ellos, ambos encuentran en el otro un refugio capaz de salvarlos.
Lo que no saben es que el peso de los recuerdos, las heridas sin sanar y los errores del pasado terminarán separándolos.
Kenau deberá enfrentarse a todo aquello de lo que ha estado huyendo durante años, aprender que sobrevivir no es lo mismo que vivir y descubrir que, aunque nunca podrá cambiar lo que ocurrió, sí puede decidir quién quiere ser a partir de ahora.
Porque la libertad no siempre significa alejarse de todo.
A veces significa dejar de ser prisionero de uno mismo.
Y comprender que amar a alguien roto también puede romperte... pero que siempre existe la posibilidad de reconstruirse.