El mundo mágico: imposible e irreal para algunos, posible y real para otros. Especialmente para aquel niño de diez años, de cicatriz extraña, ojos verdes y anteojos, ropa holgada y usada, que vivía debajo de una escalera en el número 4 de Privet Drive.
Harry Potter. Así se llamaba. O como el mundo mágico lo conocía: "El Niño que Vivió".
Claramente, él ni siquiera sabía que era reconocido en un mundo que, en cierta parte, parecía no existir. Pero luego de ser rescatado de la casa de sus tíos y de recibir aquella carta que le cambió la vida, había encontrado más que un propósito para ser feliz. Aunque no sabía todavía con la responsabilidad con la que tendría que cargar después.
Pero tampoco sabía que en ese camino encontraría el amor que necesitaba más que el poder.
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