Hace treinta años, los reyes Beaumont tuvieron a su primer y único primogénito. El niño ocultaba un oscuro secreto para los plebeyos: cargaba con un poder sobrenatural. Los rumores se propagaron rápidamente entre el pueblo y la servidumbre, provocando una guerra en la que los plebeyos, aliados con los propios empleados del castillo, atacaron y acabaron con la vida de los reyes. No obstante, antes de la tragedia, los monarcas lograron poner a salvo a su heredero, enviándolo con una criada fiel para que lo criara en secreto.
Durante diez años, el niño vivió oculto en una cabaña en el bosque junto a la hija que la criada tuvo poco después. Pero el destino fue cruel: la mujer fue descubierta criando al hijo "maldito" de los reyes y fue asesinada junto a su esposo. Siguiendo las antiguas órdenes reales -las cuales estipulaban que el príncipe debía regresar al castillo a los diez años por ser una edad apta para reclamar el trono-, los últimos siervos leales los llevaron de vuelta.
El joven monarca creció lleno de odio y rencor hacia los plebeyos traicioneros, convirtiéndose en un rey despiadado decidido a no tolerar una sola afrenta más. El pueblo, aterrorizado por su inmenso poder, no volvió a acercarse. El rey, caprichoso y tiránico, se volvió sumamente posesivo con la hija de la criada, a quien consideraba de su propiedad, prohibiéndole salir sin escolta.
Hoy en día, el castillo, devorado por el abandono y el paso de los años, se yergue en ruinas; un lugar lúgubre que infunde un miedo profundo en cualquiera que se atreva a mirarlo. Los rumores sobre el cautiverio de la joven corren de boca en boca y, aunque el pueblo tiembla ante el monarca, un valiente caballero aparecerá dispuesto a infiltrarse en las ruinas para rescatarla. Su llegada comenzará a despertar profundos sentimientos en la chica, pero el despiadado rey no se quedará de brazos cruzados, dispuesto a desatar todo su oscuro poder antes de permitir que le arrebaten lo suyo.
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