EL ENCANTO OSCURO DEL PRÍNCIPE
Dicen que los príncipes están destinados a salvar reinos, a inspirar esperanza, a ser amados por su gente.
Pero él... él no fue hecho para ser amado.
Telémaco era una flor venenosa: hermoso, brillante, imposible de ignorar, y tan mortal como el filo de una daga oculta bajo la seda.
Antino pensó que lo estaba conquistando, pero pronto descubrió que era al revés:
el príncipe lo tenía atrapado entre sonrisas dulces, besos que ardían y palabras suaves que sabían a veneno.
Porque resistirse a Telémaco no era una opción.
Y entregarse a él... era la condena más deliciosa.