Te invito a leer mi historia ASÍ APRENDERÁS: EL INSTINTO.
Este no es el Omegaverse donde el Alfa salva al Omega.
Si vienes buscando al Alfa millonario de traje negro que muerde sin preguntar, que dice "eres mío" y el Omega llora y lo perdona porque huele rico, vete. Aquí no hay de eso. Aquí huele a ajo, a kimchi de 20 kilos que no se deshace cuando lo abrazan, a café quemado de cafetería que nunca cierra, a jabón barato de 2 mil wones y a lluvia sobre suelo mojado que resbala.
Es un mundo donde ser Omega significa llevar brazalete desde los 13 años. Un aparato de plástico y metal que te mide la temperatura, tus feromonas, tu miedo, y le avisa a un sistema que no te quiere proteger, te quiere controlar. Significa tomar supresores obligatorios que te da el Estado y que fabrica DaePharm
Donde tu olor dulce, a leche tibia con azúcar, a fresa, a dulce contento, no es visto como algo bonito, es visto como una excusa legal para controlarte. Donde tu celo no es visto como lo que es, una fiebre de 38 a 40 grados que necesita agua pasada por la orilla, manta, nido seguro y permiso para entrar, es visto como peligro público. Como histeria. Como que vas a provocar un rut colectivo si no te encierran.
Donde para inscribir tu tesis necesitas la firma de un tutor Alfa. Para rentar un cuarto de 90 metros en distrito 7 necesitas que un Alfa diga que eres responsable. Para existir legalmente necesitas que alguien huela a sándalo y diga que tú estás a su cargo. Y si eres Beta te dicen toda la vida que las Betas no saben manejar, que no huelen, que no sienten lo suficiente, que son neutras y por eso no pueden opinar de lo que sienten los Omegas y los Alfas. Y te lo crees hasta que a los 47 años tomas las llaves del coche, pones 20 kilos de kimchi en la cajuela y manejas hasta Busan solo para demostrar que sí sabes.
Esta historia va de Omegas que se niegan a oler a nada para sobrevivir.
Realmente nuestros protagonistas lo lograran o el sistema ganará? Ven y aver
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