Cartas que mi yo escribe a un tú anónimo, contándole cómo le ha ayudado a superar sus miedos poco a poco y cómo le ha dado fuerzas para seguir adelante.
Un libro que nace del silencio.
Cada texto es una herida que no sangra, pero deja marca.
Aquí hablan las emociones que no encontraron voz, los recuerdos que se quedaron en la piel y las palabras que aprendieron a esperar.
No busca respuestas: acompaña.