Los dragones, criaturas fascinantes, territoriales, temidos por su ferocidad... ¿pero qué sucede cuando son criados por un humano desde que son unos huevos? Que se vuelven extremadamente fieles, consentidos y, por supuesto, apegados a sus cuidadores.
Y justamente empieza la historia cuando un dragón perdió a su figura paterna, un cuidador que rondaba los 23 años que sufrió un paro cardíaco que dejó a todos en shock.
Su dragón se retrajo en un estado de duelo, no dejo que nadie se acercara a este, menos que lo cuidara, se volvió extremadamente territorial y extremadamente ansioso.
¿Podrá el resto de cuidadores sanar el corazón de un dragón que ha perdido a su único amigo?
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