Ella maneja imperios. Él maneja corazones. Ninguno de los dos está dispuesto a perder.
Amanda Sáenz tiene veintidós años, un apellido que pesa toneladas en Caracas y en Miami, y algo que demostrar: que no es solo "la hija" de un imperio familiar, sino la próxima en heredarlo. Cuando su padre le da tres meses para abrir una sucursal en Medellín -territorio que los Villegas llevan años dominando sin compartir con nadie-, Amanda toma sus maletas, su orgullo y su determinación, dispuesta a lograrlo cueste lo que cueste.
Emiliano Villegas tiene veinticinco años, una colección de carros que no necesita, una prometida con la que "debería" casarse por presión social, y una regla de vida: todo o nada, siempre. Cuando se entera de que la amenaza a su territorio tiene nombre de mujer, decide que no hay rival -ni contrato- que se le resista por mucho tiempo.
Lo que ninguno de los dos sabe es que esta guerra empresarial, disfrazada de alianza hipócrita entre dos familias que se odian en secreto, está a punto de encender algo que ni el dinero, ni el orgullo, ni un compromiso de años va a poder apagar.
Bienvenidos a Medellín. Bienvenidos a la guerra entre los Sáenz y los Villegas.
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