Un beso dio lugar a un cuento de hadas. O eso creía yo. Pero a diferencia de los cuentos de hadas. El mío no terminó en un Vivieron felices para siempre. Mi cuento de hadas empezó con el príncipe azul convertido en monstruo que me vio como una lección que había que enseñar, despojándome de cada pedazo de mi espíritu hasta que lo único que quedó fue mi sombra. Me dejó en la oscuridad, sola, salvo por el único destello de luz en mi existencia: mi hijo. Quería venganza. Y la tendría. Ahora había sangre en mis manos. Tenía secretos y pensaba guardarlos. Todo el mundo pensaba que era fragil y fácil de romper. Pero así era más fácil ocultar mis verdaderos pecados. Había dejado de ser un peón en el juego de cualquiera. Les demostraría que nadie tocaba a Hinata Hyuga sin consecuencias.
More details