Para Iván, el amor nunca fue una opción; era una certeza. Desde que tiene memoria, siempre supo que su destino era enamorarse de Till, que su música, sus ojos y su propia existencia en el cruel escenario de Alien Stage le pertenecían a él. Era un destino absoluto. Sin embargo, la realidad es implacable: Till está perdidamente enamorado de Mizi, atrapado en su propio universo donde Iván simplemente no encaja.
Después de romperse en silencio una y otra vez, Iván llega a su límite. Se cansa de aceptar un destino que solo le ofrece indiferencia, se cansa de cantar para alguien que no lo escucha. Por primera vez en su vida, decide rebelarse contra lo que creía inevitable y buscar su propia salvación: aprender a soltar a Till.
Es en ese doloroso proceso de desapego donde se cruza con Juli.
Al principio, intentar mirar a Juli es un esfuerzo consciente para Iván, una forma de arrancar la obsesión de su cabeza. Pero Juli no es un simple reemplazo. Con una paciencia infinita y una calidez que Iván jamás había experimentado, Juli empieza a rescribir el mundo del pelinegro. A diferencia de Till, Juli sí nota sus silencios, busca su mirada y le enseña que el amor no tiene por qué ser un sacrificio doloroso.
Iván descubrirá que el destino que se había autoimpuesto no estaba tallado en piedra, y que la melodía más hermosa de su vida empieza justo en el momento en que permite que Juli sea el dueño de sus latidos.
All Rights Reserved