Maldito, bastardo, desgraciado, falso, cobarde, aprovechado, cazador, engreído, impostor, traidor, ruin, mezquino, mentiroso, farsante, vil, despreciable, sinvergüenza, tirano, egoísta, patán, descarado, infame, pervertido, violento, rencoroso, envidioso, altanero, grosero, inculto, salvaje, depredador, sanguinario, usurpador, embustero, hipócrita, rastrero, desleal, ingrato, malagradecido, miserable, indigno, escoria, lacra, gilipollas.
Eso y muchas otras cosas peores me han dicho. Pero también, aunque pese, también me han llamado: héroe, salvador, protector, guerrero, campeón, redentor, sobreviviente, luchador, estratega, bastión, esperanza, fuego, acero, voluntad, obstinado, indomable, inquebrantable, resiliente.
¿Qué se le puede hacer?
Yo antes era solo un chico que murió durante la invasión a la Tierra. O al menos, eso es lo que me dijeron. Lo cierto es que mí muerte fue mucho más... complicada. Pero los seres divinos que manejan los hilos del multiverso, decidieron que podía ser útil.
Claro que el camino no es sencillo. No lo es cuando te arrancan las herramientas antes de empezar. No lo es cuando te rompen y te lanzan a un mundo de bestias colosales con nada más que tu astucia. No lo es cuando cada misión podría ser la última, y cada recompensa es apenas un paso más hacia la supervivencia.
Pero ahí está.
Porque cuando te condenan a este destino, no puedes detenerte. No puedes rendirte. Solo puedes seguir adelante, cumpliendo, asegurando la paz, y demostrando que incluso un bastardo puede encontrar lo que no cree necesitar en los lugares más oscuros.
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