Ecuaciones, Desastres Y Otras Formas De Enamorarse
Después de sobrevivir milagrosamente a varios desastres románticos, Lena está convencida de que lo peor ya ha pasado... hasta que descubre que enamorarse de Kara Danvers en serio es un nivel completamente distinto de caos.
Porque sí, la rubia sigue siendo un desastre adorable: suele llegar tarde, pierde su teléfono varias veces al día y a veces, por despistada, puede incendiar una cocina intentando hacer el desayuno, pero hay algo que la CEO -y el mundo- tienden a olvidar: Kara es brillante.
Peligrosamente brillante.
Prueba de ello es que la kriptoniana tiene dos modos de existencia, el primero es el habitual: la chica adorable y torpe que tropieza con sus propios pies, que olvida dónde deja las llaves a pesar de tener su visión de rayos X y que canta a todo pulmón - con un español perfecto- que está colgando en las manos de su novia mientras prepara el desayuno.
Y el segundo modo, es el que la comunidad científica, y el club de fans no oficial de L-Corp, suele olvidar: Kara es una alienígena con un cerebro capaz de procesar datos a la velocidad de la luz.
Aunque para Lena, el romance con su novia kriptoniana es un caos perfectamente certificado, el verdadero peligro no son los villanos de la semana, sino el devastador "efecto IQ" de su novia.
Serie de Mini historias: Manual para Arruinar el Romance (y Aun Así Ganar): Caos Romántico Certificado