¡Abrazos, no balonazos! - Armando Gonzales
Nathalia Ochoa estaba teniendo un día completamente normal... hasta que un otaku llamado Armando, que supuestamente si se bañaba, decidió que el balón no debía terminar en la portería, sino en su cara.
Resultado: una nariz sangrando, una fotógrafa furiosa, un equipo muerto de la risa y Armando intentando asegurarse de que la víctima siguiera viva... aunque terminó haciendo el ridículo en el proceso.
Desde ese día, Nathalia no volvió a pisar un entrenamiento sin que alguien recordara "el balonazo del amor". Y para desgracia (o suerte) de ambos, Armando parecía encontrar cualquier excusa para acercarse a ella, mientras sus compañeros no perdían la oportunidad de molestarlo cada vez que se ponía nervioso.