𝕽𝖔𝖘𝖆 𝕹𝖊𝖌𝖗𝖆
Dicen que todo llega a su tiempo, sin importar cuánto tarde. Y es cierto.
He esperado durante años este momento. El momento de cobrar cada una de mis lágrimas, cada minuto de sufrimiento y cada día en el que mi propia casa se convirtió en una cárcel.
Siempre me vieron como la débil, la benevolente, la que jamás sería capaz de alzar la voz. Pero lo que no saben es que, cuando alguien llega a su límite, descubre una oscuridad que ni siquiera imaginaba poseer.
Esperé pacientemente. Dejé que el tiempo hiciera su trabajo mientras yo me preparaba para arrebatárselo todo, para destruirlo y obligarlo a pagar por cada cicatriz que dejó en mi vida.
Ahora regreso por el poder.
Y también por mi hijo.
Un niño que llegó a este mundo como consecuencia del amor enfermizo y retorcido de mi hermano.
He vuelto para arrasar con todo, reducir su imperio a cenizas y reclamar el poder.