Hay cosas que no se olvidan. Tampoco se arreglan solas. Blair volvió al hospital donde todo empezó, lista para hacer lo único que siempre hizo bien: salvar vidas. Lo que no estaba en sus planes era tener que compartir cada turno con alguien con quien nunca terminó nada. Porque hay heridas que no se notan... hasta que estás demasiado cerca para ignorarlas.
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