Se dice entre aquellos que lo conocen.
"... Ahí, en lo profundo...
Atravesando las bóvedas inmortales...
Aquel con la llave Idetfo... podrá entrar
... Subiendo las escaleras de la iluminación...
... Él elegido se unificara y...
... Él poder... y el máximo favor le será otorgado..."
Inscrito en la tabla eterna se encuentra la promesa de Harrimtag.
Entre las guerras sin fin, el susurro de la promesa del poder para gobernarlo todo, ah rondado la mente y oídos de los príncipes, reyes y aristocratas, los estados belicoso y sumidos en la decadencia, buscan aquello qué les de la capacidad de aplastar a sus enemigos.
Arriba, entre la bruma, cerca de los picos de las montañas, por entre los pasillos de los grandes palacios de la casas mayores, bañados por la preciada luz plateada, aquellos sentados en los tronos, simpre tienen en mente las palabras inscritas en la tabla eterna.
Ninguno de ellos espero, sin embargo, lo que ocurriría fuera de sus máquinaciones, el camino de una simple alma disrumpe el precario balance entre las casas mayores.
Sin aviso previo, en los grandes espejos místicos se mostró el indicio de que aquel eligido había llegado.
Algien, en algún lugar de las bastas extensiones del mundo bajo tenia en su poder la llave Idetfo.
Alarmados y presurosos, todas las casas, mayores y menores tomaron acción.
Aquel que encontrará primero al portador, se haría del poder infinito prometido, sin embargo...
Una carrera contra el tiempo en la turbulenta tormenta de la inacabable guerra por el poder.
Unas cuantas personas, las menos esperadas, se encuentran en el centro de la batalla, sus armas apundandose el uno al otro, en sus acciones, el destino del mundo se decidirá.
*libro apto para mayores de edad*
*libro dirigido a un público maduro*
*este libro contiene escenas de violencia gráfica*
*este libro contiene escenas sexuales gráficas*
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