Sofía nunca soñó con trabajar con futbolistas. Su objetivo siempre fue otro: convertirse en una periodista capaz de contar historias que importan, no de perseguir titulares fáciles. Cuando consigue unas prácticas con uno de los medios deportivos más importantes del país, sabe que está cerca del sueño por el que lleva años luchando. Ferran Torres solo quiere jugar a fútbol. Después de temporadas marcadas por las críticas, presión y problemas de salud mental, ha aprendido que confiar que la gente tiene un precio demasiado alto. Lo que comienza con conversaciones fugaces por los pasillos, ruedas de prensa y concentraciones acaba convirtiéndose en mucho más que una amistad. Porque hay partidos que duran noventa minutos. Y historias que empiezan cuando el árbitro ya ha pitado el final.
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