Manuel viaja de regreso a la casa de su infancia durante las vacaciones de invierno, ubicada en Santa Fe, Argentina. Se trata de la finca de sus tíos, terreno heredado de su abuelo, Don González. Revive recuerdos antiguos a través de la nostalgia de un hogar que ya no es suyo, aunque a esta calmada morada, en medio de los colosales campos agropecuarios, se suma una presencia inesperada: Martín Hernández.
Sin tener a dónde escapar, Manuel debe aprender a tratar con la persona que alguna vez le hizo daño e intentar resolver sus problemas en medio de lo que, piensa, serán sus peores vacaciones
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