-No vuelvas a desafiarme delante de todos, Sasuke -la voz de Naruto fue tranquila, pero el aroma intenso de sus feromonas de alfa comenzó a envolver el comedor, pesado y dominante, obligando al joven omega a levantar la barbilla por puro orgullo aunque sus piernas temblaran apenas un instante-. Eres insoportable... -escupió Sasuke con una sonrisa llena de desprecio-. Jamás te reconoceré como mi esposo-Naruto lo observó en silencio; al principio había soportado cada insulto, cada humillación y cada rechazo con la esperanza de construir un matrimonio normal, pero aquella noche algo cambió en sus ojos azules. El hombre amable desapareció. -Entonces deja de poner a prueba mi paciencia. Desde hoy aprenderás que el respeto no se mendiga, se exige-Sasuke sintió el peso de aquellas palabras y apretó los puños, negándose a retroceder. Lo odiaba. Odiaba aquel matrimonio impuesto, odiaba haber vivido siempre bajo la sombra del perfecto Itachi y, más que nada, odiaba seguir deseando el cariño de un padre que jamás lo miró con afecto. Ese resentimiento se había convertido en su armadura, y Naruto terminó pagando por heridas que nunca provocó. Pero incluso la paciencia de un alfa tenía un límite... y cuando esa barrera se rompió, el odio comenzó a transformarse en una guerra de orgullo, feromonas y emociones donde ambos descubrirían que la línea entre el desprecio y el amor podía desaparecer sin que ninguno de los dos estuviera preparado.
All Rights Reserved