El amor conlleva una gran cantidad de emociones, va desde el enamoramiento hasta la idealización, desde el enojo hasta los celos. No importa cuál de estas sientas, de alguna u otra forma te desgastarás hasta más no poder.
Santiago Giménez es un joven que siente mucho, expresa poco y sufre en silencio. Básicamente alguien emocionalmente vulnerable. Sin embargo, eso jamás había sido un problema ya que el no se permitía sentir NADA que lo orillara a verse vulnerable. Quería enamorarse, pero deseaba más protegerse, por eso cada que se le presentaba la oportunidad, la evadía como mecanismo de protección. -Aún no llega el correcto-se decía.
Piero Hincapié, en cambio, era un joven que se permitía sentir todo tipo de cosas, no era el mejor gestionando sus emociones, es más, no le importaban en lo absoluto. Cada aventura y cada romance vivido era minimizado y etiquetado por él como un simple "polvo", esto porque aún no hallaba a alguien que despertara su verdadera capacidad para amar.
Ambos sabían de la existencia del otro pues compartían un pasado, uno que atormentaba a ambos; no por lo que aquel contenía, sino por las versiones ocultas de ellos que fueron sacadas por este. Santiago odiaba a Piero por hacerlo sentir y no ayudarlo a sentir. Piero no odiaba a Santiago, pero si le guardaba rencor ya que él fue la primera persona que logró lastimarlo, la primera que de verdad le dolió perder.
El destino (el guión jeje) los volvió a reunir años después, aún mantenían la misma mentalidad pero el odio se había disipado lentamente. No tenían la intención de perdonar al otro, pero como dicen las parejas sanas: "Past mistakes are just new information."
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