Hay casas que tienen todo... menos paz. Después de un divorcio que dejó demasiadas heridas, Raúl Jiménez intenta ser el mejor padre que puede para sus hijos, aunque algunos días apenas logre mantenerse de pie. Abigail Carter jamás imaginó que aceptar un trabajo como niñera significaría convertirse en parte de una familia que no sabía cuánto necesitaba volver a sonreír. Porque sanar un corazón roto nunca fue parte de su contrato. Pero quizá era exactamente para eso que el destino la había llevado hasta esa puerta. (CRÉDITOS POR LA PORTADA A @ANDROMEDAA16)
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