-Si descubren lo que eres,
no dudarán en descuartizarte.
-Entonces hazme un favor y sé la primera en dispararme.
Ahyeon no entró al bajo mundo buscando una familia; entró buscando un cadáver. Ocultar su estatus de omega no fue una elección, fue una necesidad de supervivencia. Soportó puñetazos, jornadas inhumanas de combate y el frío metal de las armas, todo mientras sofocaba su propia naturaleza con fármacos que lentamente consumían su cuerpo.
Para todos en el gimnasio de reclutas, ella era solo una beta obstinada con una mirada cargada de odio. Para todos... excepto para Chiquita.
Chiquita, la mano derecha del cartel y la alfa más temida entre las sombras, nota de inmediato las grietas en la fachada de Ahyeon. Atraída por la ferocidad y el misterio que rodea a la chica nueva, Chiquita decide tomar el control de su entrenamiento, sometiéndola a pruebas que bordean el límite de la cordura.
Un fallo técnico. Una noche oscura. Una dosis insuficiente.
Cuando las feromonas de Ahyeon finalmente traicionan su secreto en mitad de la noche, Chiquita no la ataca: la acorrala contra la pared, imponiendo su aroma a madera y lluvia para ahogar el rastro omega antes de que los demás alfas del edificio lo noten.
Chiquita le ofrece un pacto silencioso: guardar su secreto y ayudarla a cobrar su venganza, a cambio de una sola cosa... la lealtad absoluta de Ahyeon. Sin embargo, en una red de mentiras y traiciones, la línea entre la protección alfa y la posesión absoluta comenzará a borrarse sin retorno.
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