Durante años, Na Hwa-jin ha tenido el mismo sueño.
Un bebé entre sus brazos.
Una mujer a su lado.
Una vida que, por unos minutos, parece perfecta.
Pero siempre despierta antes de escuchar el nombre de su hijo.
Años atrás, Hwa-jin perdió aquello que más quería. Y aunque el tiempo pasó, hay heridas que nunca terminan de cerrar.
Ahora, cuando el destino vuelve a poner frente a él a alguien que creía haber perdido para siempre, Hwa-jin tendrá que enfrentarse a una pregunta que lleva años evitando:
¿Puede recuperar el tiempo que le fue arrebatado?
Porque ser padre no siempre significa haber estado presente.
A veces significa luchar por demostrar que, aunque hayas llegado tarde, nunca dejaste de quererlo.
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