¿Qué harías si recordaras una vida que nunca viviste?
Jimin nunca supo por qué extrañaba tanto a un hombre que jamás había conocido.
Desde los dieciséis años, los recuerdos comenzaron a perseguirlo. Un jardín cubierto de flores moradas, una casa que jamás había visitado, unas manos que nunca había tocado, un piano desafinado, el aroma del café y la lavanda, una risa grave, una voz que podía reconocer incluso con los ojos cerrados y un nombre, Min Yoongi.
Todos le dijeron que estaba enfermo, él solo sabía una cosa, amaba a alguien cuyo rostro jamás había conseguido ver. Durante años buscó a Yoongi entre miles de rostros, convencido de que, si alguna vez lo encontraba, sabría reconocerlo, lo que Jimin nunca supo fue que, en algún lugar, Yoongi hacía exactamente lo mismo.
Porque Yoongi también recordaba, recordaba la voz de Jimin, la calidez de sus manos, su risa, la forma en que pronunciaba su nombre y aquella sensación inexplicable de haberlo amado durante demasiado tiempo, también conocía su nombre, Park Jimin.
Pero, al igual que Jimin, nunca había logrado contemplar su rostro por completo, en sus sueños siempre había algo que lo ocultaba, una sombra, una luz demasiado intensa, una distancia imposible de atravesar, solo podía reconocerlo por su voz, por su nombre, por la certeza de que, cuando despertaba, acababa de perderlo una vez más.
Durante años, ambos vivieron creyendo que esas memorias pertenecían únicamente a sus propias mentes, hasta que el destino los coloca frente a frente en el Instituto Saint Dalia, por primera vez, sus voces no llegan desde un sueño, por primera vez, sus nombres son pronunciados por la persona que los ha llevado consigo durante toda una vida.
Y cuando sus miradas finalmente se encuentran, ambos comprenden lo mismo, no es la primera vez que se ven, era la primera vez que podían verse de verdad.
Para el resto del mundo son dos desconocidos pero para ellos, son la voz que reconocieron antes de
All Rights Reserved