•|-Cada capítulo contendrá un aproximado de 3000 palabras -|•
Tsukauchi Naomasa tiene una rutina.
Después de realizar un largo turno de trabajo dedicado exclusivamente a revisar casos sin resolver y ser llamado para atender uno que otro interrogatorio, Tsukauchi Naomasa suele dirigirse a la pequeña sala comunitaria de la comisaría. Allí toma una taza de café para saciar su adicción y recuperar la energía suficiente antes de regresar a su apartamento sin ser molestado.
O, al menos, así era hasta que la cafetera de la comisaría dejó de funcionar.
Obligado a buscar café en otro lugar, Tsukauchi termina entrando a un pequeño cibercafé. Sin embargo, entre el murmullo de las personas y el sonido constante de los teclados, algo llama su atención.
En una mesa apartada del resto se encuentra un niño muy pequeño.
Está solo.
Y, por alguna razón, a nadie parecía importarle que un niño estuviera a altas horas fuera de casa en un cibercafé.
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¡¡Hola!! Está historia será algo corta, pero con aproximadamente las palabras necesarias para que sea considerada extensa.
Espero disfruten de ésta pequeña lectura.
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