"No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes"
Eso lo había aprendido el principe Valarr Targaryen de mala manera.
Cuando conoció a su futura esposa, Lady Cassandra Baratheon, ella sonrió con emoción al conocer al príncipe, su futuro esposo. Valarr no sintió la misma emoción, le había gustado Kiera, la conocía mucho más que Cassandra, e inclusive a simple vista se notaba que la joven pelinegra no tenía idea de los temas que le interesaban a Valarr, sus gustos, sus disgustos. Ella no era Kiera.
Claro, sonrió y actuó con cortesía, sobre todo frente a su padre, Baelor, pero aún así, en su cabeza la diferencia ya estaba marcada, ella era más niña que mujer, pero para él, la diferencia estaba marcada
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