¿Pero ella no estaba muerta...?
Otro futuro, otra versión, pero un mismo sentimiento. ¿Qué puedes hacer cuando quien creías muerto aparece de nuevo frente a ti, pero no puedes, no puedes flaquear en tu misión?
Ella, Aisha, una humana impulsada por crear un futuro mejor, o al menos descubrir cómo mejorar su presente, viaja en la máquina del tiempo, aquella que Bulma construyó, con la esperanza de encontrar una vida mejor. Lo que no esperaba era encontrarse con alguien a quien vio morir, con alguien que se llevó su corazón al partir. Era él, pero al mismo tiempo no lo era. Recuerda con fervor aquella sonrisa y esos brillantes ojos, pero sabe que el hombre que está frente a ella no es él. Tiene su mismo rostro, pero no es él. No es su Trunks.
Y eso es lo que más le duele.
Él, Trunks, con un pasado y unos motivos tan similares a los de Aisha, carga con una enorme tristeza. Recuerda aquellos ojos morados, aquella misteriosa guerrera del arco y las flechas que lo hizo dudar. Él la había enterrado. La había visto morir.
No.
Eso no era posible.
Porque quizá el tiempo no pueda cambiar el pasado...
Pero sí puede poner frente a ti aquello que más intentaste olvidar.
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