Vivir solo parecía ser la mejor decisión que Jake había tomado hasta que un nuevo vecino se mudó al departamento de arriba y convirtió sus noches de estudio en un completo desastre. Entre ruidos, quejas en Twitter y muebles que parecen caer a cualquier hora, Jake decide subir a reclamarle personalmente. Lo que no esperaba era descubrir que, después de todo, quizá no le molestaba tanto tenerlo justo encima.
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