Sabado, dia lluvioso y frio, tuve que llevar a mi hermano a jugar, sin ganas de decirle "Buenos dias" a los padres que vea.
Hasta que vi de lejos, al entrenador de mi hermano, con el silbato colgado y una pilcha de boca preciosa, acercandose hacia mi para hablar del "enano", mi hermano. Sin darme cuenta, que estaba delante de mis propios ojos, el amor de mi vida.
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