Advertencia:
° No sé qué clase de contenido puede surgir en este universo, pero están avisados: aquí puede aparecer cualquier cosa. (Dentro de lo moral) Melodraco mención.
Melodie era una idol exitosa, una cantante que brillaba en cada escenario como si estuviera hecha de luz. La gente la adoraba por su voz dulce, su cara bonita y esa magia que parecía envolverla cuando cantaba. Pero en realidad solo era una chica de veintidós años caprichosa, escondida detrás de una máscara que ella misma había construido para alimentar su ego y mantener a todos a distancia. Fingía ternura, fingía calma, fingía ser la versión perfecta de sí misma porque era lo que el mundo quería ver. Y aun así, con miles de ojos sobre ella, estaba sola. Su única compañía real era Jae‑Yong, su representante y figura paterna, aunque a veces ella misma dudaba de qué era exactamente él para ella. Lo único seguro era que, cuando las luces se apagaban, Melodie se quedaba en un silencio que la mordía por dentro. No tenía amigos. No confiaba en nadie. Miraba a todos como amenazas, como posibles grietas en su personaje.
Draco, por otro lado, era un cuentacuentos metalero. Querido, ruidoso, exagerado. Tenía esa energía que llenaba cualquier habitación y una sonrisa que parecía desafiar al mundo entero. Era alegre, entusiasta, optimista y un poco arrogante, pero también estaba solo. Su mejor amiga y su hermano se habían separado de él hacía dos años por caminos distintos, y aunque sabía que volverían a verse, el tiempo sin ellos se sentía pesado. Draco quería más de la vida: no solo contar historias para niños, aunque le gustara. Quería música, quería escenario, quería sentir que su voz podía romper algo más que el silencio de una biblioteca infantil.
Dos personas rodeadas de público. Dos vidas llenas de ruido. Dos corazones completamente solos. Donde nada está garantizado y todo puede torcerse, sus caminos están a punto de cruzarse. ¿Dos polos opue
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