Me contaron los familiares de la dama, cuya desgracia embargaban que al encontrar su cuerpo colgado de una viga del techo de su vivienda, moviéndose como un péndulo errático de rostro morado, ojos brotados. No podían creer el horror ante esa trágica escena. Dicen que los forenses en escena se percataron que en sus bolsillos llevaba una nota que contenía la última voluntad de la suicida (sí, se llegó a la pronta conclusión de suicidio dada las circunstancias del caso) nota que recibió su mejor amiga, cuentan y con la pena embargando amargamente sus emociones, tocó leer lo que ningún otro familiar tuvo el valor de hacer.
En ella decía que había dejado escrito en un cuaderno colocado diligentemente sobre una mesa en su vivienda, una novela de algunos capítulos y pidió en esas últimas letras que encarecidamente leyeran con detenimiento un relato en el que había estado trabajando los últimos meses de su existencia, siendo entonces ésa su última novela, literalmente.
"...No sientan tristeza, me he ido en paz y al fin me siento en paz." -escribió al final de la nota.
Dijeron que su amiga, con las manos temblorosas y el corazón destrozado, tomó el cuaderno y se dirigió a un sitio tranquilo para cumplir cabalmente ese último deseo. Yo estaba horrorizada porque sabía lo que allí encontraría, lo sabía con mucha certeza, sabía qué historia encontraría allí y sabía que leerla la destrozaría aún más, pero aún así lo hizo para evocar ,por última vez, esa dulce voz de su difunta amiga dentro de su cabeza.
Aún me cuesta creer que se haya quitado la vida y duele mucho su ausencia, aún así cumplo la promesa de publicar su novela, el mundo merece saber su historia.
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