Para Zarek Mercer, Damon Cross es la definición exacta de todo lo que está mal en el mundo. A sus dieciocho años, Zarek es un estudiante de Literatura metódico, enfocado y totalmente heterosexual que valora el orden por encima de cualquier cosa. Por eso, no soporta la constante presencia del mejor amigo de su hermano mayor en su vida.
Damon es un peligro de veintiún años. Con dos metros de estatura, el cuerpo cubierto de tatuajes, cabello negro largo y unos ojos azules que parecen desafiar a cualquiera, Damon vive sin reglas. Es abiertamente bisexual, insolente, se mete en peleas constantes y atrae el caos allá donde va. Durante años, Zarek ha tenido que aguantar sus burlas, su arrogancia y la forma en que Damon invade su espacio personal cada vez que se cruzan. El sentimiento es mutuo: Damon considera a Zarek un mocoso engreído y rígido que necesita bajarse de su pedestal.
El odio entre los dos es claro y rotundo. No hay tregua posible.
Sin embargo, estar conectados por el hermano de Zarek los obliga a coincidir en los mismos círculos, fiestas y situaciones de las que ninguno puede escapar. Con cada encuentro, la guerra fría se intensifica. Cada roce es una chispa y cada discusión escala hasta rozar el límite.
En medio de provocaciones continuas y un choque constante de personalidades, la fina línea entre la rabia y la obsesión empieza a borrarse. Ni Zarek ni Damon estaban preparados para que la hostilidad mutua terminara transformándose en una atracción oscura, violenta e incontrolable entre dos hombres que juraron jamás ceder ante el otro.
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