Dicen que el infierno es fuego, pero a veces se siente como un frío helado que te paraliza en tu propia casa. Alis ha perfeccionado el arte de desaparecer estando presente, de sonreír mientras su mundo se desmorona en silencio. Pero los secretos tienen peso, y a las dos de la madrugada, en un puente sobre el mar, la única testigo de su dolor es una luna indiferente. Una noche, el refugio se rompe y la fachada se agrieta. Ya no hay vuelta atrás. ¿Estás listo para ver lo que ella esconde?.
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