❝ᴍʏ ʙᴜɴɴʏ.❞ (𝘖𝘯𝘦-𝘴𝘩𝘰𝘵.)
Enzo Fernández nunca había sido de los que celebraban festividades de los Yankees, mucho menos en Argentina, donde Halloween era apenas una excusa comercial para vender disfraces baratos y dulces carísimos.
Pero cuando tu mejor amigo -Lisandro Martínez, el mismo que acababa de conseguir una victoria que tenía a medio país hablando de él- te arrastra a una fiesta de disfraces en algún departamento de Palermo, aprendés a hacer excepciones.
La fiesta era una mentira.
En realidad, los amigos de ambos querían juntarse, tomar hasta olvidarse de cómo habían llegado y pasar una noche de joda. ¿Y qué mejor excusa que una fiesta donde todos tenían que ocultar quiénes eran?
Ahí estaba Enzo, enfundado en su disfraz de Ghostface, sintiéndose bastante ridículo entre tanta gente que parecía haberse tomado en serio la consigna de "esconder la cara".
Miró alrededor, resignado.
-La puta madre, Licha... -murmuró para sí.
Y fue justo en medio de esa contemplación cuando lo vio.
Un chico -aparentemente un omega- vestido de conejito.
Pero no era como las demás personas que habían elegido disfraces de conejitas-playboys.
Llevaba una camisa blanca entreabierta, jeans negros y ajustados, una vincha con orejas de conejo y una pequeña colita blanca, esponjosa, que se movía con cada giro que daba.
Enzo se quedó mirándolo un segundo de más,había algo distinto en él,como una seguridad,confianza.
Una manera de moverse que desafiaba por completo el estereotipo del disfraz y que, sin hacer demasiado, había conseguido llamar su atención entre toda aquella gente.
Enzo parpadeó detrás de la máscara.
-No, bueno...
El turro estaba completamente perdido y no era por la birra.